Aquí encontrarás un proceso. Dibujos diarios, etapas de proyectos y bocetos que puedes comentar, discutir y opinar.
Para ver un portafolio de obras terminadas puedes ir a http://anilinaverdeazul.tumblr.com/

jueves, 25 de noviembre de 2010

martes, 16 de noviembre de 2010

Bardo: Poeta celta, y por extensión, cualquier poeta épico.

Esplín: Melancolía, tedio de la vida.

Pignorar: Dejar en prenda, empeñar.

¡Gris es el atardecer del poeta! Del genio, del bardo, del alma dolida que aún vive con espinas clavadas. Triste él, que vive en el esplín. Azules las noches, azules. Matices inacabables, tiempo incansable, albas eternas ¡Pignora el artista su vida a cambio de un corazón! ¡De un día! De un resquicio que le devuelva su espíritu, su ímpetu; que rehaga su pureza corrompida ¡Pobre artista, pobre bardo! ¡Qué infeliz se fusiona con la mugre y el lodo, qué maltrecho que vive en las porquerizas, cómo sufre en el oficio central de su alma abatida! ¡Devuelve, Oh musa, el corazón al genio, qué ha cambiado tus cabellos por palabras efímeras y versos alejandrinos!

domingo, 14 de noviembre de 2010

Fistol: Alfiler de corbata

Pedreñal: Trabuco que se disparaba con chispa de pedernal. Trabuco: Máquina de guerra que se usaba en la Edad Media y que disparaba grandes piedras / Arma de fuego, de corto alcance, con cañón ensanchado por la boca.

Tracería: Decoración arquitectónica basada en combinaciones de figuras geométricas.


Bajé las escaleras del salón fingiendo una mirada inocente, mientras acariciaba con mi mano derecha el pretil de tracería. Cuando la anfitriona me vio, me acomodé el fistol y la miré de modo seductor, intento de hacerla partícipe de este juego mortal. Me moví con seguridad en la primera planta, tomé un coctel de la bandeja que llevaba con equilibrio y destreza uno de los mozos. Desafortunadamente, el pedreñal que llevaba en el bolsillo no me haría ver como un matón de alta sociedad; pero sin duda era más letal que cualquier otro trabuco. Descorrí dentro de la habitación que ya me parecía inmensa, e introduje despaciosamente mi mano dentro del nicho en mi pantalón.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Danzaré sobre tu vientre

te dibujaré mariposas

escribiré los poemas de otras épocas

subiré hasta tu garganta

y exhalarás un suspiro

encantado, abandonado, exaltado.


Daré vueltas enardecidas por tu ombligo

haré mi mejor arabesque

te contaré tu lunares

y los guardaré en un sobre

que se elevará con las cenizas del viento

se mezclará con el perfume de otoño

y volverá a los mares del puerto.


Descenderé de tu pecho a tu ombligo

y le diré en un susurro

palabras que envidiarán tus oídos.

Bailaré con mi boca un último tango

entre los recovecos de tu piel

y encontraré esencias infinitas

que desconoce tu ser.

Escudilla de glosemas

Escudilla: Cuenco a modo de media esfera en que se toman sopas o caldos.

Parterre: Jardín o zona de él con césped y flores.

Glosema: Unidad mínima (lingüística) capaz de transmitir un significado.

No había otra opción, la única salida posible –y segura – era por el parterre de la casa. Había planeado esta intrusión por meses y ahora estaba allí, de pie ante el ventanal que separaba el jardín del interior, a sólo segundos de una emboscada. En la mesa del patio había aún algunas escudillas servidas que no habían alcanzado a ser tomadas. Las derramó con un gesto desesperado intentando distraer el paso de quienes lo seguían, trepó la pared y cayó fuera de la mansión amurallada. Ya desde la inmensidad y la libertad de la noche, sólo escuchó cómo todos lo maldecían con glosemas.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Foto del día.

Foto del día


jueves, 11 de noviembre de 2010

El Noviembre de un gamberro

Descorrer: Volver a correr el espacio corrido.

Gamberro: De conducta grosera o incívica, que molesta a los demás o daña la propiedad ajena.

Pretil: Antepecho o baranda en puentes y otros lugares, para preservar de caídas.

Había sido un día para nada amable con él. Por lo general sus días nunca le daban una bienvenida calurosa, y sin embargo éste le había sido particularmente huraño. Todo había terminado, pero esta vez era más real, más que aquella lluvia amenazante y silenciosa de noviembre. Salió dando tumbos del cubículo gris que era su oficina, intentando contener el llanto que lo quebraba dentro como si fuera cristal puro. Descorrió el puente que atravesaba el río que separaba el trabajo de su casa. Él era tan sólo un minúsculo guijarro en la magnánima obra de ingeniería; nadie notaría su conducta incívica. Pasaría como un gamberro cuando rompiera el pretil del punto más alto del puente. Pero el único testigo sería el agua salvaje y de frío punzante como mil cuchillos que lo esperaba abajo. Luego, todo sería silencio y misterio, pero nadie lo notaría.

El colla del anemocordio

Esta es mi nueva modalidad diaria: Tres palabras al día y un cuento de 100 palabras.

Anemocordio: Arpa

Colla: miserable

Febricitante: que tiene fiebre


La puerta de madera se entreabrió con tres crujidos cuando el gato negro asomó la pequeña cabeza por el agujero que descubría la escasa luz que había en la habitación del campesino. El hombre, que había perdido cuatro dedos en la guerra con Irlanda, había aprendido a tocar el anemocordio con sólo seis dedos. Era un colla; y su madre febricitante yacía en una litera, a tres pasos de la muerte. Aprendió a leer partituras con el maestro del pueblo más cercano, que lo follaba dos veces a la semana a cambio de comida para sus tres hermanos.

Alejo

Era la séptima vez que me ocurría en esta semana. En realidad pudo ser más fácil decir: “Me ocurrió cada día de esta semana”. Pero yo estoy acostumbrada a las resonancias, redundancias, recovecos, recuentos y reduplicaciones. Era la…

Iba a comenzar a contar una historia diferente, pero dejémonos de banalidades. Sobre lo único que sé escribir es sobre él: es mi especialidad, soy máster en vos. Si escribo sobre mi vida antes de vos, tiene que ver con vos porque era mi vida antes de vos. Si escribo de mi vida con vos, hablo de vos. Y si lo hago de mi vida después de vos, también entrás, porque todo lo que me pasa es por vos, todo lo hago por vos, todo lo inundás, todo. No engaño a nadie, ni a mí misma, como me pasa más de siete veces en la semana.

… Era la séptima vez que me engañaba esta semana. Siempre consigo tragarme muy bien mis propias mentiras. He de admitir que nunca fui buena para mentir, excepto en la pintura. Y sin embargo, decía contables mentiras en un día. Las mejores, ésas, me las tragaba yo misma. Aún cuando fueran mentiras que alguna vez fueron verdades. Mi mente es profesional en distorsionar imágenes.

Ésta fue la séptima vez en que me levanté pensando en él. Y como ya lo he dicho, puedo ahorrarme explicaciones diciendo simplemente que cada día me despierto y él es lo primero que aparece en mi mente. Me atrevo a decir que él es mi reloj despertador, o que mi reloj despertador tiene la forma de él.

No sé escribir sobre otra cosa que no sea él. En realidad lo intenté y estuve segura de que esta historia no trataría sobre esto. Iba a decir que era la séptima vez en la semana que tomaba el bus errado, o la séptima vez que un chicle se adhería de mi zapato izquierdo, o la séptima vez que dejaba olvidado mi sweater en casa de Alejo. Pero todos hacen parte de ese reducido grupo de mentiras que no me trago. Lo mastiqué. Pero luego tuve que escupirlo sin pensarlo cuando caí en la cuenta de que, no importa de qué hable, todo se relaciona con él. Porque en el bus pienso en él, y cuando piso chicles pienso que hubiera sido bonito estando con él o que hubiera podido dejar mi sweater en su casa y no en la de Alejo. Alejo no existe, por supuesto que no. Alejo es la tabla superior de mi guardarropa.

Tres cosas -muchas cosas-

Tres cosas -no las olvide- : desocupe, procrastinación y mucho qué pensar.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Carta directa a tu fantasma

Depurarte siempre hace todo más difícil. Nunca es bueno hablar con nadie de lo que nos pasó. Creéme. Siempre agudiza más el dolor, hace parecer todo más reciente, aviva la herida, y sobre todo, revive el sufrimiento. Y a pesar de eso, hay veces en las que es necesario. A veces me quedás jodidamente grande. Tené en cuenta que soy un puto vacío. Y que todo lo ocupás vos. Y aún así, me seguís quedando jodidamente pesado.
Yo te aguanto cierto tiempo. Algunas veces entramos en una relación de comensalismo y tu fantasma vaporoso se alimenta de mi sangre; incluso algunas veces es mutualismo porque te uso para escribir, para inventar, y para decir mentiras. Algunas veces te uso para cometer el único error semántico que me permito: una coma antes de la “y”. Pero otras veces, muchas veces, la mayoría de las veces –y no tiene que ver con mi regla; siento tanto hablarte de asuntos de mujeres – no te soporto y se me agota la paciencia. ¡Te tomás demasiada confianza! Y bien que te he permitido bastante. Te di copia de las llaves de la casa y una alcoba bien amueblada, pero vos querés todo ¡lo querés todo! y no te basta nada. Te imploro en buen tono que te largués. Que te vayás de una vez. Pero vos insistís y decís que todo va a salir bien, que en unos meses no notaré tu presencia. Yo, a decir verdad, siempre actúo como si te creyera –porque ya sabés que soy bastante cobarde para derramar ese líquido salado que sale de los ojos – pero nunca te creo una palabra.
Ganás. Ganás vos. Nunca me repondré de esto. Encendé la tv y actuá como papá a fin de que no te note la presencia. Bajale el volumen que yo me meto entre las cobijas y enciendo el radiador. No, no estoy llorando. Andá, seguí en lo tuyo. No son lágrimas, que no. Ya te dije que soy bastante cobarde para eso.
Permitime entrar amigos a la casa. A fin de cuentas sos sólo un fantasma y la única que sabe que vivís aquí soy yo. Ninguno de ellos notará que existís. ¿No me dejás traer hombres a la casa? ¿Pero si es mi casa? Porqué. Mierda. Los espantás siempre. Joder. Dejate de juegos. Nadie sabe que existís, sos transparente –para mí azulado; pero soy la única que lo ve así - , para qué insitís en hacer notar una presencia tan sublime. Amigas tampoco, excepto si es para hacerme doler la garganta a fuerza de retener lágrimas, o para envidiarlas por ser todas aptas para enamorarse y librarse de fantasmas.
Ya te quedás aquí gratis, encima te doy el alimento, no te exijo y tampoco te he puesto reglas. Qué más querés. Estoy cansada de este juego. Ya te dije que sos el único. Ya lo sabés de sobra. Cerrá la puerta y lárgate. Siempre serás el único. Siempre serás el que me despertó. Siempre serás la única melodía. Samson. Quién querás ser, podés ser. Serás la esquina en que nos besamos y que cruzo cada día. Serás el aire de mis días. El agua que me baña. El amanecer rosa que contemplamos. La foto que iluminamos. La arena en la que escribí nuestros nombres. Serás mis libros de Neruda. Serás mis acuarelas. Mi pared, mi cama, mi almohada. Serás el teflón de mi sartén. La hamaca de mi cabaña. La brisa de la playa. Serás las olas del mar. El ritmo de la poesía. El acorde sol de mi guitarra. Serás el timbre de mi voz. Serás la canción “Take my heart”. El chocolate que me endulza el día. El perfume de mis camisas. Las notas de amor. Los esbozos de mis libretas. El nombre en la última página de mi cuaderno. Serás una tarde cocinando Muffins. Serás el atardecer, el amanecer. La tinta de mi tatuaje. El brillo de mis ojos. La reacción química de mis fósforos. Una tina caliente. La esencia de mi vida.
Si no quedás contento con eso, serás también la nostalgia de mis días, el insomnio de mis noches, la llave perdida hacia mi conciencia, la memoria que perdí, mi conocimiento olvidado. Serás lágrimas saladas. Serás la sangre que brotará de mis poros cuando muera, susurrando, por última vez, clara y ciertamente tu nombre.
Llevo más de quinientas noches pensándote, -aquí iría la palabra ‘cariño’, pero nunca fui buena para usar sobrenombres tiernos – y por primera vez quisiera dormirme y levantarme con la certeza de que no habrá nada de vos en mi día. Es cierto, que he despertado pensando en otros hombres. No fui célibe en un año y medio. Pero en el pasar del día te encuentro en colores, en lugares, objetos, personas inesperadas. En piedras insignificantes, en la nota de una canción, en el aire del día. Casi siempre en el ocaso. Casi siempre en mi melancólico insomnio en el alba.
Te regalo unas vacaciones –qué más quisiera que yo sin pasaje de regreso - : disfrutalas. Sin mí. Enamorate como lo hizo hace tiempo tu cuerpo real. Enamórate de otro fantasma, de alguien de tu naturaleza, y permitime a mí el privilegio de enamorarme de alguien de la mía: un humano de carne y huesos reales, con una boca real, con ojos reales, que emane un perfume real, que tenga defectos reales, que me ame dentro de este espacio y tiempo reales. Andá, volá, sé libre. Enamórate de un fantasma envenenado que te hunda y te pudra como me pudriste a mí. Mentiras. Ojalá no. No le deseo tal suerte a mi inquilino de año y medio. No te deseo más que libertad. Y merezco lo que te deseo. Deseo libertad. Soltame que no quiero ser rehén dentro de mi propia casa. Hogar no soy ahora. Me redujiste a vana construcción arquitectónica. Dejá que me habiten espíritus puros, no fantasmas contaminados.
Para mí es difícil. Lo sé. Lo sabés. Claro que lo es. Sos la inspiración de todo lo que hago. Cuando ya te hayás ido, no quedará nada. Sabés que me embargarán la casa, tarde o temprano vendrán. Sabés que no volveré a escribir en un buen tiempo. Sabés que tendré que agarrar fuerte mi pecho a fin de que no se comprima por el vacío. Que mi cabeza será una jaula vacía para pájaros. Pero no importa: tomo el riesgo de ser un vacío. Porque quiero llenarlo con colores, con esencias humanas y no con escombros espectrales. Te necesito porque sos mi elemento. Te necesito para identificarme con las historias que trae el mundo, con las películas, con la música. Te necesito para presumir -y a veces lamentar- que me enamoré. Dolerá, claro que dolerá. Duele el proceso de cicatrización. Pero duele la herida abierta y vuelve a doler cuando te menciono y revivís. No me besés antes de salir. Hacelo ahora. Vete. Es tu oportunidad y es la mía. Enamorémonos, de otro, de otros. No guardemos, no retengamos, no recordemos. Nos contamina. Viví y dejá vivir, volvé a la vida, donde está tu cuerpo que alguna vez me dio besos reales. Dejá a mi alma sola dentro del mío, que seré besada por hombres reales de nuevo. Pero no quiero pensar que están besando tu fantasma, nos duele. Tenían razón: el amor es como el fuego ¡Cuánto arde! Cuánto me quemás la piel, cuánto inflamás adentro. Vete.
Te escribo. Te escribo directamente porque aunque vivás en mi casa, hace más de año y medio que no te miro a los ojos. Vos sos Sartre, y yo una pasajera más de un bus que se sube para ir a casa y baja la mirada ante el poder intimidante de la tuya. El infierno son los otros. Empacá esta carta en tu maleta, y no volvás.
Siempre. Siempre. Siempre.
Hasta el otro lado.
P.D. Te amo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Para mí, aquello fue la muerte de Mí-misma, y tuve que acostumbrarme a vivir sin ella.

Así como cuando muere el padre, así como cuando se va para siempre el amor verdadero. El cuerpo se resigna a vivir sin esa esencia.

Mí-misma murió cuando mi cuerpo aún era bastante joven y tenía la piel blanca y los ojos brillantes. Entonces, con el tiempo, fantasmas de otras épocas y otros espacios fueron mudándose para llenar un vacío que era frío y oscuro. Mi cuerpo se atestó de identidades. Como quien pierde a su eterno amor y se revuelve en la promiscuidad.

La muerte de Mí-misma fue lenta -y dolorosa-. Una enfermedad terminal que llegó un día sin avisar. Mi propio cuerpo -y a veces también el de Mí-misma- condujo a todo esto.

Algunas veces me asalta la culpa, no tiene sentido negarlo. Pero siempre es fácil evadirlo -diferente es olvidarlo- entre tantas falsas identidades que me habitan. Siempre son el vino, la pasión o el cigarrillo los que distraen el cerebro del recuerdo de la muerte de Mí-misma, y de la muerte de mi padre, y de la muerte de mi amor verdadero. Todos se han vuelto, ciertamente, espectros azulados de un pasado que no existe, no ahora.

Será la poesía, serán los demonios, serán mis fantasmas los que ahora me ayuden a olvidar su muerte, la de Mí-misma, y la de él, porque ella lo llevó consigo de la mano hacia ese lugar envenenado -más envenenado que mi propio cuerpo- que es el inframundo.

Pero, qué más da, si ya estoy bastante enamorada de mis propios demonios.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El olor del pecado

domingo, 7 de noviembre de 2010

Siete de abril



Voz: Lina Moreno
Pista de fondo: http://www.youtube.com/watch?v=V9EGxC1QaBg
Texto: Lina Moreno
Edición: Lina Moreno
¿Es mucho pedirle a la vida?
Optimizar el tiempo...
Una tarea difícil, incluso para quienes omitieron 'el ocio' como tema en la clase de 'Historia de Grecia I'.
Que conste. Que lo escribo para que quede como testimonio.
Que de hoy en adelante, cada día:
Haré un dibujo.
Tomaré una foto.
Tocaré una canción.
Pintaré.
Escribiré.
Leeré diez páginas.
Conoceré 3 nuevas palabras en el diccionario y haré un cuento de 100 palabras.
Otra cosa que sea productiva.

Y aunque tal vez no suba eso al blog, les mostraré que cumpliré la promesa (necesito prometerlo para volverlo realidad).
Hoy, me despido del ocio.
Hasta luego.

Siete de abril

Siete de abril era el día
en que pálidas féminas
escondían el pecado bajo sus faldas.

Subí al tren de la estación de Alquimia
y sólo vi mujeres
que escondían el pecado bajo sus faldas.

Hombres que las anhelaban en estaciones abarrotadas
más allá de la quinta estrella, ingorando
que esconden el pecado bajo sus faldas.

Mujeres con sonrisas que no disimulan
y olor de otros cuerpos aún consintiendo su piel
que esconde el suave pecado bajo sus faldas.

Flores marchitas de un verano sin descenso
pétalos sin dueño ni nombre, que moriran entre piernas
de damas que esconden el pecado bajo sus faldas.

Perfumes sin procedencia
besos sin pasado, sin futuro
sólo un presente que esconde el pecado bajo sus faldas.

Ni siquiera amor
¡Tan sólo amor!
¡Sólo el pecado bajo las faldas!

Ya los besos no habitan en las bocas
ni los fluidos en las vísceras, so de escaparse
y esconderse tras el pecado bajo las faldas.

Placer, la voz de las gargantas,
que agitadas revientan las perlas, los gritos agudos
de féminas que esconden el pecado bajo sus faldas.

En sus maletas de cuero, herrajes de plomo
entre sus encajes, entre sus tirantes
esconden mujeres, el pecado entre sus faldas.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El domingo pasado.

Hoy tengo la extraña sensación de que no existimos.

De que somos sólo una esencia que toma forma con el aire y se convierte en figuras que pueden ocupar cualquier espacio, en cualquier lugar, y en cualquier momento.

Hoy pienso que somos únicamente aire. O alguna bizarra materia invisible que toma color cuando hay movimiento dentro de la naturaleza humana que condena a cada ser.

Y de esto ser así como lo pienso, entonces sería yo infinita y no habría materia que me contuviese y podría fluir como tinta en el agua, como humo y perfume en el aire.

Y entonces transpasaría barreras. Pero jamás podría apropiarme de ningún lugar. No tendría procedencia ni destino, no pertenecería a ningún origen y sería libre, libre en escencia. Nada me ataría, no tendría carne para ser amarrada con cadenas.

Sería una nebulosa que se desmaya y revive. Sería parte del perfume del universo.

No habría maldiciones, suertes, azares, caminos. Ni sepulturas, ni tiempo, ni espacio. Habría eternidad que transcurre cuando se la ve pasar desde los miradores.

Estaría, definitivamente, más cerca del firmamento, pero no habría manera de tocar una estrella, entonces la atravesaría con mi escencia, la contendría, la abandonaría.

Tendría el cronos y el universo entero para decidir cuándo y dónde enamorarme.

viernes, 22 de octubre de 2010

Hold on...

Algunos dibujos...

Algunos dibujitos:

(Este Tampoco quiso voltear, no sé porqué)



(Esta maldita no me quiso voltear no sé porqué)






martes, 19 de octubre de 2010

Sonido experimental

Cuando estudiaba periodismo me gustaba mucho la radio. Alguien me dijo que experimentara con el radio-arte. Este experimento lo hice ahora, hubiera querido hacerle más cositas, pero tenía clase, je. Lo hice en una hora, mientras me acordaba como se usaba el maldito programa de edición...



lunes, 18 de octubre de 2010

(Poner título, o 'Sin título' es determinar demasiado esta historia)

PARTE 7

Octubre 18, 17:59

Algunas veces, en el transcurso del día, creo encontrar tu olor. Y me exalto y vibro y entonces me vuelvo hacia donde creo que proviene y me doy cuenta de que sólo era una falsa imagen olfativa en mi memoria e intento recrear la perfección de tu escencia pero no soy capaz porque me desespero y me hundo en una historia que no tiene signos de puntuación y es como si estuviera cayendo en un pozo sin fondo muy oscuro en el cual no encuentro una salida porque no soy capaz de encontrar la fuente de la que emana tu olor cuando me doy cuenta que es simple y llanamente una creación de mis vísceras que se mueren porque toda esta historia sea real pero no puede serlo porque si lo fuera entonces tu olor sería cierto y lo encontraría de veras en cada esquina y lo palparía y lo lamería y lo tocaría pero no puedo tocar mi mente porque es algo surreal y no existe y no existe y no existe…


(Poner título, o 'Sin título' es determinar demasiado esta historia)

PARTE 5

Octubre 18, 11:33

No sé si anoche, cuando él unía todos mis lunares con un lapicero, cual si yo fuera juego en papel periódico para niños, pensaba del mismo modo alienar el cosmos y las constelaciones.

Al inicio de la noche, me sentía realmente extraña. Y cuando digo ‘realmente’, es tan real como el significado mismo de la palabra. No caminaba ese lugar con la misma intención vaga de hacer nada desde que tenía quince años. Eso, para ser sincera, me perturbó bastante. No es que esa noche en la que tenía quince hubiera sido la mejor de todas. Aunque ahora que lo recuerdo, el final fue algo divertido. El caso es que, no quiero recordar mis quince ni jamás volver a tenerlos, más que cuando tenga treinta.

Su sitio favorito, en medio de todo ese lugar, no era un rincón oscuro y silencioso. Él prefiere los ambientes familiares al parecer. Y aunque es totalmente impredecible para mí, dos y dos igual a tres, la oda a la indefinición, pude sospechar desde que le pedí que me llevara a su lugar favorito, que me llevaría a su casa.

Una clase corta de Photoshop y algo de Sabina para ambientar la noche.

Y entonces comenzó el mismo juego que bajo el árbol de limones, con la excepción de que esta vez había luz y podía ver claramente la perfección de su rostro.

Paréntesis: Es realmente bizarro esto de escribir como en un diario de adolescente. Siempre escribo intentos frustrados de poesía, que van más allá de la realidad. Pero nunca prosa. Tendré que mejorar en matemáticas…

Y comenzó a unir mis lunares con un lapicero, cual si yo fuera un juego de ‘Una los puntos para hallar la figura’ en papel periódico para niños. Y dibujó constelaciones enteras en mi vientre. Miento. Dibujó hojas y frutos.

Y para qué contar el resto. Yo soy bastante poco original. Y él siempre deja sus historias inconclusas. Y si él es la oda a la indefinición, yo me declaro abiertamente la oda a la copia…

Continuará… (o tal vez no, con él nunca se sabe)


PARTE 6

Octubre 18, 16: 05

Ya estoy cansada de la misma joda. Alejandra me dijo algo muy cierto hace bastante tiempo. Y basta decir que la situación era menos trascendental. “…Y es que, una como mujer lo quiere todo”. Yo, a decir verdad, no tengo ni un rastro de idea de qué quiero. Le temo al compromiso, es cierto. Pero le temo a la indefinición. Y también detesto los términos medios…


lunes, 11 de octubre de 2010

(Poner título, o 'Sin título' es determinar demasiado esta historia)

PARTE I

Octubre 11, 19:17

No puedo describir de otra forma lo que sentía esta tarde. Me sentía como una adolescente el día después de hacer el amor por primera vez. Por supuesto que ni soy adolescente, ni hice el amor, y no sería tampoco la primera vez. Fue una sensación para nada sexual, pero sí totalmente placentera que no puedo decir en este idioma ni recordar de otra manera más que como ‘Joy of life’. No fue un beso. No fue sexo. No fue nada. Ni siquiera un simple abrazo. Fueron nuestras dos naturalezas entremezclándose mientras nuestras lenguas tenían un encuentro bajo un árbol de limones. Nuestras narices, la suya perfecta y la mía de una estética algo descuidada, sobándose, saludándose, teniendo vida propia, enamorándose del olor recíproco. Fueron nuestras caras, nuestras pieles que resbalaban, su mejilla por mi frente, mis labios cerrados por sus oídos. Nada sexual. Simple naturaleza provocando un orgasmo que tenía más que ver con las sensaciones internas que con órganos carnales y genitales. La Pacha Mama reviviendo dentro de cada uno. No sé cómo describirlo. No sé cómo hacer creer que fue real. Porque no quiero escatimar en palabras, ni tampoco detallar con el ánimo de una poesía barata. Pude haber dicho que la noche estaba estrellada. Que desde la montaña nos miraban dos ojos de un gato. Que el viento soplaba con una fuerza que no arrastraba nuestro cabello sino sólo lo acariciaba con el cuidado de una madre. Que las luciérnagas nos miraron ese corto instante del encuentro con envidia. Pero no fue nada de eso. Describir un orgasmo, y más cuando nada con sexo tiene que ver, es cosa de locos. Es atrevido, criminal, blasfemo. Describir un orgasmo es cuento del que no siente nada. Él ni siquiera toco mis senos. Ni siquiera resbaló una mano por los tirantes de mi camisa. De hecho, yo tenía mis manos abrazándome por el frío. Pero, no olvido la sensación que me dejó aquello. No fue un beso. No fue sexo. Fue el encuentro de dos naturalezas desnudas que se hallan y llegan juntas a un clímax. Y una sensación, que a pesar de todo, me deja como la adolescente que ha perdido su inocencia, con el pudor y la culpa de hacer el amor por primera vez.


PARTE 2

Octubre 11, 23:35

No sé porqué. No sé porqué, pero cuando salí hace un momento a fumar un cigarrillo al jardín, me tumbé en la hierba y miré hacia el frente, que es el cielo, mi mente se puso negra, negra, negra como la noche. Y lo único que podía ver, era en mi entrecejo las dos luces que nos observaban ayer desde la montaña, como testigos luminosos, como los ojos de un gato. Así tenía mi mente ayer en ese encuentro. Nunca, y aunque aquello no fue exactamente un beso, nunca pude tener mi mente tan neutra cuando mi lengua camina sobre otra lengua. No sé si se debía a la terrible oscuridad. No sé, de hecho, si el negro tuviera algo qué ver. Pudo ser que alguien encendiera la luz y mi mente se tiñera instantáneamente de cualquier color, cualquiera que fuese el color de la luz. Pero estoy casi segura de que hubiera estado neutra, implacable, como si acabara de nacer. Siempre que beso, mi mente anda ocupada en otras cosas, no me preguntés qué cosas. Varía dependiendo del sujeto. Pero nunca, y repito: NUNCA había tenido la mente tan blanca (negra) como cuando nuestras lenguas se tocaron. Y he de confesar que me asusta bastante. Me retuerce. Es bastante egoísta de mi parte pensar que yo me asuste, y no preocuparme por el susto que te debe dar a vos lo que yo escriba. Una niña, en un cuerpo de niña, escribiendo sobre un niño, en un cuerpo que ha girado al son de la tierra más de treinta veces. Mirá, mirá vos… que no sé dónde tenés los ojos; escuchá con cuidado esto que te digo. Vos ya estás dentro de este juego. Y esta es mi historia. Y mis historias, siempre continúan…


PARTE 3

Octubre 12, 1:35

Mientras pensaba en las metáforas de lo que me acababa de pasar, descubrí que, no sólo aquello que acababa de pasarme era la más grande de las alegrorías, sino vos, y la vida entera. Yo sabía todo aquello desde el más íntimo de los principios. Cómo desde la vez en que me colgaste el teléfono riéndote. Cómo la vez en que escapaste de mi historia. Y como ahora que me dejás hablando sola. Y decís creer siempre que una mujer te dice algo. Pero la historia se repite de manera fractal. En mí, por ejemplo. Yo ahora te creo toda la mierda, toda tu mierda. Pero en eso consiste el juego ¿no? No sé vos, pero yo te determiné como niño. Y por lo menos yo, bueno, yo sí soy bastante inmadura y niña. Así que decime, ¿A quién pertenece el juego y quién pone las reglas, quién es el anfitrión? Tengo sueño.


PARTE 4

Octubre 13, 23:51

Siempre fui totalmente natural en cuanto a todo lo que le decía. Todo me salía siempre de las vísceras. Pero ahora, después de habernos encontrado debajo del árbol de limones, yo no sé qué pensar. ¿Será que si le escribo, pareceré una adolescente que no ha pisado el piso veinte? No lo sé. No me importa que él tuviera 11 años cuando yo era un embrión bastante baboso. Ahora que lo conozco, 19 años después de eso, me parece que su tiempo se congeló. No. Y no. Y no creo que su cuerpo haya girado 31 veces parado en casi el mismo punto de este planeta. Es, simple, extrañamente, inconcebible. Para mí, que siempre fingí ser mala en matemáticas, esto resulta ser un verdadero problema. No sé cuántos años tiene. Y no es cuestión de no creer en lo que él me dice. Ni de creer en los que yo creo que tiene. Es porque pienso que no tiene ninguno. O que los tiene todos. No. Esto tampoco es una obsesión. Y tampoco se trata de que él me guste, porque sonaría cliché y él se aparta de todo eso. A uno le gustan muchas personas. Pero él es la oda a la indefinición. No sé qué genera en mí. Es tan exacto como dos y dos igual a tres. Esta es mi historia, él dijo. Pero en mi historia no soy ya una adolescente de 13. En mi historia… ¿Qué pasa en mi historia? Confusión. “To be continued…”

viernes, 1 de octubre de 2010

Escultura: Autorretrato de busto

ESCULTURA: AUTORRETRATO DE BUSTO.
Este fue un trabajo para clase de Escultura. Un autorretrato de busto en yeso... (Yeah, I'm a Catwoman -nothallieberry- )


sábado, 25 de septiembre de 2010

Ni idea

Encontré esto haciendo limpieza en mi PC y aún no sé de qué estoy hablando. No recuerdo en qué momento de mi vida lo escribí, tiene fecha de Julio 04 /2010.
Repito: (no sé de qué estoy hablando)

Ya he antes andado por este camino. Y todas estas veces que he entrado por la misma puerta escucho simpre la misma voz, y veo siempre los avisos de advertencia. Sé que es un camino azaroso, pero me atrae su poder para generar heridas y dolor. Pedregoso, arenoso, atrevido, temerario, expuesto, injurioso, grosero, punzante, cortante. No sé si deba andar por allí, a mí eso no me incumbe. Nunca llego al final porque me falta sangre suficiente para sangrar. Entonces regreso y salgo por la puerta alambrada por la que entré y tomo la carretera asfaltada que es mucho más fácil, segura, limpia, sana y conduce a donde casi todos han ido. Aunque, confieso que muchos han llegado al final del camino pedregoso y con una reserva de sangre. Uno nunca vive para contar el final de un viaje. Otros cuentan la historia en lugar de uno, así que no da más si anduve por el camino horroroso o por el pálido y asfaltado camino del sol. A mí me gustan las sombras de este camino, porque me gusta ver la luz desde dentro de la caverna. Este es el camino de los desesperados, de los infortunados, de los adictos a la vida. No. Los adictos a la vida no andan por el camino de luz y sol. Porque ese camino lleva muchísimo más fácil a la muerte. Conduce de una manera más derecha, más firme, más limpia a la muerte. Este camino, en cambio, es sufrido y pantanoso. El final es una tina caliente y ropa limpia. Me encanta sentir el dolor de las tunas clavándose en mi piel. Amo el dolor de una cortada, el aroma dulce de la sangre y del vino tinto. Venero el cansancio en los huesos que me produce este camino. No niego que tiene defectos. Por ejemplo, las veces en que he desistido, es porque esta carretera me cuesta algunas lágrimas. Entonces tomo el camino de los felices infelices que caminan por el asfalto. Pero, como ya he dicho, ese camino dirige más fácil a la muerte y no demoro en sentirme envejecida y descansada. Ahora estoy aquí, en la caverna, y veo las sombras en la pared. Este es el camino de los hedonistas. El placer se esconde en cada paso, en cada huella que se ha dado, en cada huella que falta por darse. El placer se esconce en las cuevas y entre las hierbas desconocidas. El placer se esconde en cada beso, en cada cosa que hace alucinar; en cada cosa que adormece la conciencia, y en cada cosa que la vuelve a despertar. A mí no me importan las reglas bajo las cuales se deba vivir la vida. Voy por el camino de los rebeldes.

Cadáver exquisito

Una variación de Cádaver exquisito con Julián
Abril 02 / 2010

Bailaba un color entre la arena blanca

y se quejaba de la impune marea

y de las olas que bautizaban sus pies como hijos del mar.

Se alejó a 3 pasos entrecortados del vociferante ocaso

y miró hacia esa delgada línea donde el mar y el cielo se unen un rítmico violeta.

Danza alocado con la brisa y los pájaros,

pero el olor del viento le recuerda su intenso dolor,

olor a sangre y descaro, vergüenza de su acto, muerte que ronda las camadas de los infelices peces.

Y el lento vuelo de la gaviota que desciende sobre las aguas plateadas le recuerda el cabello de su amada.

Su amada Constanza... si que era su amada,

escribía poemas de lo claro de sus ojos cada verano,

y del blanco fascinante de su piel, tan blanco que el dulce olor de su sangre lo traspasaba.

Las feromonas tácitas del encuentro, clímax vespertino, dolor del recuerdo,

y la angustia resbala por sus cándidas mejillas en una lágrima que no refleja ya la luz.

No tiene cuando, no espera ya partida, es un segundo escaso en el caprichoso lapso del tiempo.

Y se siente tan profundo como un instante eterno. Las olas no cesan, los barcos duermen en el muelle, las velas no atracan en el puerto. Se ha ido, ahora es tan cierto como el gris crepúsculo que bajo las nubes escampa.

Es una oda a la tragedia, su vida un libreto romance, una burla de los dioses, un enigma del desamor. No tiene ya anhelos, no refleja ya ningún color,

es un prisma que no distingue matiz, una épica sin héroe.

No siente, no habla ni vocifera, idas sus ansias y el orgullo de sus entrañas. No posee más hombría, marchito corazón, viejos pulmones mas ya su riñón.

Es materia inerte, cuerpo sin color, ojos sin luz, corazón sin melodía... ¡Basta ya de obedecer al corazón! ¡Es sólo un músculo sin alma, pero sin el que la vida no es una canción!

Cádaver exquisito

Cádaver exquisito con Daniel Paniagua
Julio 07 / 2010

Estaba cansada de la misma rutina. Siempre se levantaba con el dolor bajo en la espalda y con un mareo embarazoso. Siempre era la misma cara en el espejo. Algunas veces más blanca.

De todos modos no importaba demasiado, el desprenderse de sí es un proceso lento y doloroso, tal y como el amor, tal y como la muerte. La tarde era casi normal. Lo que no concordaba era su ausencia, que olía a rosas y a pegamento para paredes. También un poco a trementina porque ese es el olor de los artistas. Él pintó mis paredes con crayolas y nunca nada borró eso. Ni los avisos en papel periódico del teatro. En mi casa dejó las cenizas de decenas de cigarrillos, pero todas las botellas de vino aún se conservan. Las copas están en la mesa, la mesa está puesta, pero ya él no cocina para mí.

Parece un cuento de no acabar. Todo lo que nos ha pasado es cíclico. Lo malo es que no nos enteramos y nuestra vida sigue tal cual; como cuando el perro se persigue la cola y se sienta creyendo que no es parte de él. ¿Pero qué más queda? Si es que somos así. O sí no, me rindo. Ya estoy cansada de averiguarlo. No sale en los diarios, no sale en la tv, no sale en la radio. Ni siquiera en los rostros de la gente en el tren logro definir cómo somos, cómo soy. No logro desnudar la naturaleza humana. Lo más cercano son los pétalos de las flores y la poesía. Soy una novela sin título. Una mancha en el papel, la última solución de un químico, una cometa sin piola, un computador sin internet, Julia Roberts antes de Pretty Woman. No hay nada qué hacer. «Lleváme con vos», le dije. Pero el único resultado de mi súplica fue un “Ya no hay tiempo para eso”; luego me besó la frente y se dio la vuelta para no ver la lágrima en mi mejilla. Cerró la puerta. “Adiós”. Me quedé en la penumbra contemplando sus fantasmas infinitos que poblaron este lugar por tantas noches. Los besos en el mesón de la cocina aún podía olerlos cuando me deshice en el piso a llorar. Cada respiro que tomé en esa casa olía, sabía como él, como nosotros. Ya no importó más ni el tiempo, ni las cicatrices, ni su ausencia, ni su cáncer, ni los tres meses de quimioterapia, ni su vacío funeral.

Escrito hace más de dos semanas...

Vamos tú y yo,

a perseguir la luz del universo,

para que vuelvan sólo historias

de tiempos de verano.

Vamos al sol,

para que me tomes de mi cintura

y me susurres tus poemas al oído.

Vamos al tiempo

en el que las mariposas nacían sin capullo,

los árboles brillaban;

en el que los amantes se besaban.

Vamos a donde los gatos cantan a la luna,

a donde se mecen las ramas taciturnas.

Llévame a donde me cantes en silencio,

a donde me enreden tus piernas.

Vamos,

Para nunca volver.

Para mandar cartas

que sean la envidia

de los enamorados sin sol.

Vamos.

Llévame.

Descálzame.

Arrópame con las memorias que trae el mar.

Lleváme hasta esa delgada línea azul,

Allá a donde no se sabe si es cielo o si es mar.

Llevame.

Y amame.

Sólo ámame.

jueves, 23 de septiembre de 2010

lunes, 13 de septiembre de 2010

Lecciones

Metafísica
Son a ¾
Sodomía
Ya tus ansias…

El antiguo cantar de mi abuelo pregona:
“Muchacho, hay miles de mujeres hambrientas!

No salgas detrás de aquella quien se pavonea en rubios rizos
Te seduzca con piel morena
Ni te desnude con claros ojos

¡Quédate con quien lea tu poema!

Con los pechos que sostengan tu cabeza
Con las piernas que envuelvan tus miedos
Y la voz que enternezca tu tristeza.

He ahí la dicha, muchacho
El color y el lugar que le corresponde a tu hombría”

Sonreía bajo sus lentes testigos del ‘44
Retumbando el eco de su soledad y su aliento ron intoxicado

Cuan sabio era el abuelo…
A pesar de que murió solo
Con la cabeza en el aire
Los miedos por los poros
Y su tristeza errante.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Qué cantás?

¿Qué cantás cuando no te observan los gatos,

Que se olvidan por un rato de la luna?

¿Qué cantás, que vibrás con la vida,

Como una flor que se sacude con el viento?

¿Qué cantás, en tu soledad intrigante,

En tu misterio violeta,

En tu enigma inconcluso?

¿Qué cantás al oído del universo,

Que yo quiero oírlo en un susurro muy bajo?

¿Qué fluye por tus venas

Que te estremecés con letras que desconozco?

¿Qué nombre,

Qué ego,

Habita en la lírica de tus emociones?

Cómo vuela libre tu voz…

Tranquilizadora

Como una mano en un hombro,

Como la luna de un gato negro,

Como un refugio para la lluvia…

Cómo se sacude el brillo de tu cabello,

Como arena que se levanta con el viento…

(Sos el verano de mis días).

Poema inconcluso,

Incertidumbre,

Densa oscuridad en tu par de ojos.

martes, 7 de septiembre de 2010

lunes, 6 de septiembre de 2010








martes, 31 de agosto de 2010

Por qué cuando te amo

Te juro que me duele algo en el pecho.

Será el dolor de la espera,

El sabor amargo del tiempo,

Tus huellas en la arena.

Porqué cuando te amo

Aparecen tus fantasmas,

Los de tu pasado y los de ella.

Porqué es amargo el amor, corazón.

Porqué hay algo que duele,

dentro del júbilo de nuestro abrazo.

Porqué.

Porqué si tú me amas…

Porqué me dueles,

Si ya de paso mataste la soledad.

Me dueles,

Y se me escapa el aire…

Te amo.

Soledad

Me gustas, soledad.
Me gustas cuando callas
y me gustas cuando amanece
porque te amo aún más.
Me gustas cuando no estás,
porque me gusta esperar.
Me gusta que me beses poco
porque nuestras lenguas arden más.
Me gusta cuando me tocas.
Me gustan tus ojos, soledad.
Me gustas, soledad.
Me gustan tus manos
y las cicatrices del espacio.
Me gusta lo húmedo de tu boca
y me gusta besar tu oído tibio,
palabras susurrar.
Me gusta el silencio
de tu esencia, soledad.
Me gusta el frío de ti, soledad.
Tu halo gélido en mi pecho,
cómo me despojas de mi ropa,
la fuerza pálida con que sujetas mis caderas.
Me gusta cuando me desnudas, soledad.
Me gusta cuando besas mi ombligo.
Cuando me embriagas, soledad.
Me gusta tu olor
y la mirada de adolescente que efervesce con la vida, soledad.


sábado, 21 de agosto de 2010

Two links: some photographs

I want to invite you to visit two links where I've posted some photographs, and... if you want to, make some coments! :P

Quiero invitarlos a visitar dos links donde he publicado algunas fotografías, y... si quieren, hacen algunos comentarios! :P



This last one, is a serie of Photographs about the waiting, the contemplation and the solitude. This is something I'm working on for University.

The sculpture I'm working on

This is the sculpture i'm working on. It isn't finished yet, and there's still a lot of work ahead.



Pain

Este fue en ejercicio de clase :P
I chose Pain cuz'... This feeling is many things at one time. "I'd rather feel pain that nothing at all"... Says a song...
I find myself in this feeling, because thats what you feel when you're free, that's what you feel when you're in love, happy, or whatever... This feeling is like our shadow.
The exercise was non-figurative art, so we had to show a feeling with lines, and just one color. But... I draw a woman's face, trying to show the female pain.

jueves, 12 de agosto de 2010


Bocetos para escultura...

domingo, 1 de agosto de 2010

CCI: Cuento Corto e Inconcluso

Esta historia que hoy os cuento ocurrió en los años de primavera, cuando los árboles brillaban y la luna tenía los ojos de un gato. Luego vino la oscuridad, que hizo invisibles los caminos por los que los niños solían jugar y los amantes viajaban en naves extravagantes hacia un lugar donde sólo se daban besos, donde hacían juegos de palabras con sus ojos infinitos, donde su pasión salvaje sólo cesó cuando la luna y sus ojos de gato perdieron la curiosidad...
Lee Miller
And also this one...
Ce dessin était dans le même vieux livret

Isabelle Adjani

This one is too old, I found it last week...

martes, 27 de julio de 2010

Este dibujo lo hice hace como un mes :S y no había vuelto a subir nada...

martes, 15 de junio de 2010

Segundo estado

Segundo estado del grabado...

Michael Ondaatje

domingo, 13 de junio de 2010

Pirry

Jim Morrison

jueves, 10 de junio de 2010

Dennis Hopper

Dennis Hopper, C'est l'amour de ma vie.... Debí haber nacido hace mucho tiempo...
Estoy obsesionada con este hombre....


miércoles, 9 de junio de 2010

II
Quiero tocar tus ojos,
líquidos como la seda cuando nace.
Quiero tocarlos con mi lengua,
con mis uñas,
y aferrarme a ellos
como el ave a la rama,
como mariposa al fruto,
como búho a la noche infinita.

Líquidos tus ojos
como un manantial de desgracias,
como una catarata de pasiones inconclusas.
Quiero que me bañe
la marea de tu mirada,
que me embriague si es vino,
que me contamine si es sal.
¡Empapa mis pechos con ese mar de miradas impías!
¡Inunda mi boca con los ríos que nacen de tu piel!
Sacia mi sed,
con tu mirada líquida,
como uvas de otoño,
como sangre y vino.

martes, 8 de junio de 2010


lunes, 7 de junio de 2010

-¿Qué es efímero?
- Es algo que se va, que no dura, que vuela como cenizas al viento…
- No, no. Me refiero es, a qué es efímero…
- La luz de un candil, los ojos del amante, la sonrisa de un viejo, la lágrima de un niño… ¿Es esa la respuesta que buscas?
- Exacto. Ayúdame a recordar las cosas efímeras, por favor.
- Un recuerdo, es efímero.
- Eso busco con este instante… Dime, describe lo efímero.
- Los besos de sal, el sabor amargo del vino, las olas del mar, los violetas del cielo, los atardeceres fugaces, los besos en la arena, las hierbas en la hoguera, los acordes de una guitarra. Un soplo, la vida…
- La vida… en un soplo: la vida… Eso es eterno.
- Eterno porque es efímero, eterno por su belleza; es eterno, cada instante, cada eterno.
- Cada invierno.
- Cada beso, cada flor. Cada inmenso firmamento, cada canto, cada hueso… es eterno, porque es un instante, porque es efímero, como pétalos al viento.
- Eterna la muerte porque es efímera.
- Eterna tu vejez, efímera mi juventud…
- Efímeras tus palabras
- Eterno este instante…
- Eterno, por siempre, eterno.
I
Te lo digo a ti.
Te lo dicen mis labios rojos
como el viento en marea de sangre.
A ti y a tu mirada de seda.
A ti y a tus mejillas de anís.
A ti y a tus manos de rubí.
No dejes que el alba llegue pronto.
Vivamos el día,
el minuto salvaje que nos atrapa,
el beso feroz que nos amarra.
Deja que no viva más el reloj
que es culpable de este sangriento juego de amor.
Mañana no habrán cenizas,
ni abrazos.
¡Ámame hoy que no hay crepúsculo!
¡Ámame hoy que nadie nos ve!
Besa mi cuerpo blanco,
despójame de mis harapos
de niña descalza
y átame a tu sombra
con hilos plateados,
como tus sabios cabellos,
como tus ojos puros,
que nacen de una miel infinita.
Organizando mis cosas me encontré un papel donde tenía esto escrito, con fecha de agosto de 2008.

Mohíno y taciturno, vagaba por las calles buscando a su gran amor. Lo había abandonado hace dos años y su vida parecía desollada. En la penumbra la buscaba a tientas, imaginando toparse con su figura, con su cuerpo ideal. La imaginaba cada noche en su escazo sueño, y el día entero en la vigilia. Cada minuto, cada hora... siempre era parte de su remembranza. Recordaba su voz y su cuerpo blanco. Sus ojos, cautivadores, profundos, infinitos. Sus manos grandes y su piel suave, frágil. Su espíritu bohemio. Ella nunca perteneció a ningún lugar. Por eso huyó y lo dejó desolado, triste y abandonado.