Aquí encontrarás un proceso. Dibujos diarios, etapas de proyectos y bocetos que puedes comentar, discutir y opinar.
Para ver un portafolio de obras terminadas puedes ir a http://anilinaverdeazul.tumblr.com/

jueves, 11 de noviembre de 2010

Alejo

Era la séptima vez que me ocurría en esta semana. En realidad pudo ser más fácil decir: “Me ocurrió cada día de esta semana”. Pero yo estoy acostumbrada a las resonancias, redundancias, recovecos, recuentos y reduplicaciones. Era la…

Iba a comenzar a contar una historia diferente, pero dejémonos de banalidades. Sobre lo único que sé escribir es sobre él: es mi especialidad, soy máster en vos. Si escribo sobre mi vida antes de vos, tiene que ver con vos porque era mi vida antes de vos. Si escribo de mi vida con vos, hablo de vos. Y si lo hago de mi vida después de vos, también entrás, porque todo lo que me pasa es por vos, todo lo hago por vos, todo lo inundás, todo. No engaño a nadie, ni a mí misma, como me pasa más de siete veces en la semana.

… Era la séptima vez que me engañaba esta semana. Siempre consigo tragarme muy bien mis propias mentiras. He de admitir que nunca fui buena para mentir, excepto en la pintura. Y sin embargo, decía contables mentiras en un día. Las mejores, ésas, me las tragaba yo misma. Aún cuando fueran mentiras que alguna vez fueron verdades. Mi mente es profesional en distorsionar imágenes.

Ésta fue la séptima vez en que me levanté pensando en él. Y como ya lo he dicho, puedo ahorrarme explicaciones diciendo simplemente que cada día me despierto y él es lo primero que aparece en mi mente. Me atrevo a decir que él es mi reloj despertador, o que mi reloj despertador tiene la forma de él.

No sé escribir sobre otra cosa que no sea él. En realidad lo intenté y estuve segura de que esta historia no trataría sobre esto. Iba a decir que era la séptima vez en la semana que tomaba el bus errado, o la séptima vez que un chicle se adhería de mi zapato izquierdo, o la séptima vez que dejaba olvidado mi sweater en casa de Alejo. Pero todos hacen parte de ese reducido grupo de mentiras que no me trago. Lo mastiqué. Pero luego tuve que escupirlo sin pensarlo cuando caí en la cuenta de que, no importa de qué hable, todo se relaciona con él. Porque en el bus pienso en él, y cuando piso chicles pienso que hubiera sido bonito estando con él o que hubiera podido dejar mi sweater en su casa y no en la de Alejo. Alejo no existe, por supuesto que no. Alejo es la tabla superior de mi guardarropa.

No hay comentarios: